03. De Rio a Piquete

Pasamos mi última noche en Río con mis anfitriones en Arpoador, un dique natural cerca de Copacabana y buscamos una fiesta para acabar bien mis dos semanas en la ciudad. A falta de un buen plan, André me propone montar la fiesta… Se acerca a un tío sentado en un instrumento de percusión local parecido a una banasta de frutas cerrada y le pide permiso para utilizarlo. El tío le mira de arriba abajo, intentando averiguar si va en serio, y finalmente acepta.

Los diez siguientes minutos son mágicos.

André se instala y empieza a tocar y cantar un clásico brasileño. Una sonrisa de sorpresa y satisfacción se dibuja en la cara del propietario del instrumento. Tiene buen ritmo, la voz está acompasada y las miradas se vuelven hacia nosotros. Rápidamente se acercan unos curiosos y empezan a moverse al ritmo de la música. Tres chicas más atrevidas que el resto se ponen a bailar de verdad. Llega más gente bailando, cantando, y en poco tiempo formamos un círculo de unas veinte personas bailando alrededor de André.

La fiesta ha empezado.

Estoy en Brasil.

En el último artículo, os dejé con mucha esperanza después de conocer este grupo de felices ingenieros que vive en el centro de Río. No me decepcionó: André, André 2 y Shulek, tres chavales llenos de vida con los que compartí el día a día de carioca con playa, música, fiestas y chicas, todo con naturalidad y relajación.

20130412_232031_1

Bueno vale, no soy ingenuo, probablemente no sean muy representativos del brasileño medio (salí principalmente por el centro, y hablábamos más en inglés que en portugués en las fiestas en favelas a 30 reales), pero la cultura hedonista en la que viven es de las más agradables.

DSC00148_1

– PÓKER –

Nota: si el póker os toca las narices, no leáis la parte en verde… Pero para tranquilizaros, voy a intentar escribir de manera vulgarizadora. Supongo que no tenéis muchas ganas de saber cuál es mi rango de 3-bet 100 deep bu vs mp contra un opener lag spewy al que le gusta go broke any flushdraw + TPnK y que me ha suckout en el nivel 4, 100/200/10 en un pozo de 55bb. Que sepáis que los jugadores de póker entienden perfectamente lo que acabo de decir y están preparando una respuesta apropiada. Al resto, no os odio…

Me habría gustado quedarme en Rio para salir de fiesta todas las noches, pero luego me acordé de que había decidido llamar mi viaje World Poker Trip, así que participé en mis primeras noches de póker. Como no hablaba portugués y no tenía ni idea de cómo jugaban los brasileños, me pareció buena idea ir acompañado, pero después de que el supuesto profesional me hubiera dejado plantado varias veces, al final decidí ir solo.

Antes de ir al 72º club, del que solo conocía la dirección garabateada en un papel, le dije a Shulek: “Hey I’m going to this poker game. If I’m not back after 5 am, that’s time to start to worry”. Esto le hizo mucha gracia, pero creo que no entendió que hablaba en serio… Así fue como llegué ante uno de los rascacielos brasileños del centro. No había ninguna indicación en la entrada, pero decidí tomar el ascensor y subir a la planta 19 con un poco de angustia. Al llegar arriba, había un pequeño mostrador y una chica en la recepción.

“- boa noite, aqui e ou poker? (los puristas harán la vista gorda, empiezo a hablar portugués, pero no lo escribo jaja)

– sim

– fala ingleis?

– naõ falo pero fbfbiusfksjbf kjkjkfjbsf sxd sbisbisfiubsef iub”

Ante mi incomprensión, acaba llevándome a una sala y me conduce ante un tipo que me explica más o menos el funcionamiento. El sitio parece una sala polivalente de colegio en la que han puesto mesas de póker: los techos falsos de pladur, las luces blancuzcas y ninguna ventana que permita apreciar las vistas de Río, que deben ser sublimes.

Me siento y empieza la partida. Recibo mis primeras cartas y las tiro. Segunda mano, las tiro. La rutina lenta, casi aburrida del póker en vivo, pero la mecánica se pone en marcha poco a poco: identificar los perfiles de los jugadores, quién ha venido por el dinero y quién por la diversión, ¿este de aquí tendrá miedo de su propia sombra o querrá mostrar que los tiene como el hormigón? Desde los primeros instantes, se establece un esbozo de estrategia. ¿A quién voy a evitar? ¿Quién será mi spot (mi blanco) esta noche? Dentro de poco el portugués ya no tendrá importancia. Lo que cuenta es el lenguaje de las matemáticas, de las cartas y del cuerpo, y eso llevo estudiándolo desde hace mucho tiempo.

Mi mesa me recuerda lo que solía ver en Francia. En verdad se parece tanto que es hasta sorprendente. Esperaba algo típico brasileño o americano, pero no. Hasta los tells, esos gestos involuntarios que se supone que revelan la fuerza de nuestra mano (¿os acordáis de James Bond que se rascaba la ceja cuando tenía una buena mano? Eso es un tell, aunque evidentemente nunca es tan descarado), ¡hasta los tells son fiables! En la mesa hay tres jóvenes jugadores prudentes, en principio voy a atacarlos. Dos cincuentones que parecen hombres de negocios de vacaciones que han venido a echar el rato. Con estos no podré hacer ningún bluff, solo han venido a ver cartas. Y justo a mi izquierda, un cuarentón agresivo.

Desde la primera mano me doy cuenta de que me va a dar problemas. Es un buen jugador, y no tendrá miedo de poner las fichas sobre la mesa. Sabrá apostar cuando haga falta. Gana con cierta suerte nuestro primer careo. No problema… En la mesa es muy activo, y ataca a los jugadores tímidos. Pero no me vas a engañar a mí…

Subo Q9 desparejadas, una mano correcta a mi posición, y obvio, me revira. No tengo ganas de permitírselo, así que decido mostrarle que en Francia somos bonachones, y le reviro otra vez.

Me vuelve a revirar.

Ah…

Bueno…

Venga, Brasil 2 – Francia 0. Me retiro.

20130409_220253-1_2 

El torneo que he elegido es un formato pequeño, y con un poco de mala suerte, estoy en peligro en poco tiempo. Unos minutos más tarde soy eliminado. Mi primer torneo brasileño ha durado menos de una hora… jaja… vaya hostia… Me siento como un gilipollas. “Boa noite”, “Boa noite” general. Casi se puede escuchar la lástima en sus voces, pero tan solo es mi impresión. Siempre nos sentimos un poco miserables cuando salimos de un torneo que por si fuera poco, apenas ha durado… Vuelvo a Flamengo en metro. Shulek puede estar tranquilo, apenas es medianoche…

Al día siguiente recibo la respuesta de Pauline, una joven que yo había contactado a través de couchsurfing. Pauline tiene 21 años, es sueca y vive en Rio desde hace 6 meses, donde juega al póker en internet. A los 19 años, abandonó la escuela y, cansada de diferentes puestos de trabajo, pidió a su hermano, uno de los mejores grinders ( jugador que vive del poker) suecos, que le enseñara a jugar. Seis meses más tarde, vivía de eso. Ella aceptó mi propuesta de jugar juntos en un gran torneo durante 3 días en las afueras de Río.

Nuestra llegada a la sala de juego es bastante notable… Un hombre blanco con ojos azules acompañado de una pequeña bomba sueca choca bastante por aquí. Todo el mundo nos mira, bueno, sobre todo a ella, y notamos que hablan de nosotros. Por un momento tengo la impresión de que quieren saber quiénes somos, pero nadie se atreve a preguntar, hasta que uno de ellos, un poco borracho, empieza a hablarnos y toda la mesa se entera de nuestras nacionalidades. De ahora en adelante, yo soy “Franceis” y me llaman así todo el tiempo. “¿Estas blofeando, Franceis?” “¿Quieres una cerveza, Franceis?” o después de un bluff : “¡Te hemos pillado, Franceis!”. Son comentarios graciosos. La gente es acogedora en la mesa, lo que me hace pensar que la parte póker de este viaje será un medio de encuentros interesantes.

20130411_212711_2

Os voy a ahorrar el resumen del juego. Duró 3 días, éramos 100, y la final fue el sábado. Salvo que a la vuelta del primer día, con buena posición para continuar el torneo, recibí un correo electrónico de Leandro, un chico que trabaja en Sao Paulo, y que regresa el fin de semana a su casa en Piquete ( pronunciadlo Piquedji ), un pequeño pueblo al norte de Sao Paulo. Me invitó a ir allí, y era tan tentador, que decidí optar por una estrategia muy arriesgada para el segundo día, que, o bien me permitía llegar al tercer día con un excelente stack (muchas fichas), y asegurarme de llegar hasta las posiciones más pagadas, o bien me eliminaba. El plan funcionó a la perfección porque me eliminaron rápidamente en el segundo día, jaja. A decir verdad, apenas estaba frustrado, ya que sabía que el fin de semana iba a ser épico.

Un comienzo más bien fallido en el póker, porque perdí 2 de 2 torneos, pero me tranquilizo pensando que el torneo no es el tipo de póquer que domino, y que las apuestas son bajas en comparación a las francesas.

Así que el sábado por la mañana, de vuelta de Arpoador, tras haber dormido dos horas, aquí estoy en el autobús que me lleva a Piquete. Estoy un poco emocionado, la aventura comienza ahora realmente…

 

DSC00125_1

 

Post a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *